Bueno, si pensábais que me había olvidado de las delicatessen que precisan almax, os habéis equivocado, porque aquí vengo con otra. Esta vez nos vamos a remontar muy lejos, tal como treina añitos, ni más ni menos: a 1978, con mi adorado post-punk en plena eclosión. En ese ambiente de absoluto caos, donde todo vale, aparece uno de los grupos más extraños de dicha escena, Tuxedomoon, dúo californiano que prácticamente inauguró la nueva ola en San Francisco.
Pues bien, esta formación llevará los conceptos post-punk de eclecticismo y experimentación más allá de sus límites, fusionando punk, jazz y techno-pop a partes iguales, y proyectando sus creaciones músicales en arriesgadas perfomances en vivo. Tan decadentes y extraños fueron que, incomprendidos en USA, finalmente tuvieron que exilarse a Europa, en 1981, haciendo de la deshumanizada Rotterdam su hogar. Allí fueron evolucionando hacia una experimentación más pulida y oscura, con trabajos orquestales y electrónicos realmete asombrosos, coqueteando con el minimalismo.
Todo un himno de su época californiana es este No Tears (for the creatures of the night), lo más pop que Tuxedomoon llegarían a hacer. Una cacofonía infeccionsa, tan festiva y chirriante como cínica, que en cuanto te engancha te contagia un convulsivo Baile de San Vito.
Báiladlo como queráis, pero sin derramar ni una sola lágrima.
Tuxedomoon - No Tears
Pues bien, esta formación llevará los conceptos post-punk de eclecticismo y experimentación más allá de sus límites, fusionando punk, jazz y techno-pop a partes iguales, y proyectando sus creaciones músicales en arriesgadas perfomances en vivo. Tan decadentes y extraños fueron que, incomprendidos en USA, finalmente tuvieron que exilarse a Europa, en 1981, haciendo de la deshumanizada Rotterdam su hogar. Allí fueron evolucionando hacia una experimentación más pulida y oscura, con trabajos orquestales y electrónicos realmete asombrosos, coqueteando con el minimalismo.
Todo un himno de su época californiana es este No Tears (for the creatures of the night), lo más pop que Tuxedomoon llegarían a hacer. Una cacofonía infeccionsa, tan festiva y chirriante como cínica, que en cuanto te engancha te contagia un convulsivo Baile de San Vito.
Báiladlo como queráis, pero sin derramar ni una sola lágrima.
Tuxedomoon - No Tears
No hay comentarios:
Publicar un comentario