No deja de ser duro de imaginar el ver mi creación favorita de ficción en manos de las acarameladas visiones que los musicales suelen ofrecer. Temiéndome la típica creación a lo Lloyd
Webber, me armé de valor. Aunque un rayo de esperanza se vislumbraba, la colaboración de la banda finlandesa Vartinna, que deberían aportar un poco de garra al asunto. Un breve repaso por la página web del evento http://www.lotr.com/ me permitió comprobar que en efecto, la partitura no era tan jazzistica o caramelosa como podría temerme, con un claro predominio del folk-irlandés en los arreglos. De hecho llegamos casi empezando: Pippin y Merry en la entrada invitaban a la gente a entrar y a darse prisa y en el escenario, los hobbits celebraban el cumpleaños de Bilbo, como la excusa perfecta para un simpático número de baile de lo más folkie.El marco era excelente, en el Theatre Royal Drury Lane, en el mismísimo Covent Garden. Un
magnífico teatro de época, cuyo escenario había sido vestido para la ocasión, cubriéndose de una entramada de ramas tentaculosas, que añadía una textura entre tenebrosa y silvestre al mismo tiempo, muy válida para enmarcar la mayoría de las escenas. El propio "telón" era un enorme anillo dorado que a su vez irradiaba estas ramificaciones, reforzando la sensación de conjunto. A través del anillo podía verse el escenario, y algunas escenas habrían de ocurrir justamente enmarcadas por el gigantesco anillo u ojete.
magnífico teatro de época, cuyo escenario había sido vestido para la ocasión, cubriéndose de una entramada de ramas tentaculosas, que añadía una textura entre tenebrosa y silvestre al mismo tiempo, muy válida para enmarcar la mayoría de las escenas. El propio "telón" era un enorme anillo dorado que a su vez irradiaba estas ramificaciones, reforzando la sensación de conjunto. A través del anillo podía verse el escenario, y algunas escenas habrían de ocurrir justamente enmarcadas por el gigantesco anillo u ojete.El desarrollo de la obra es rapidísimo, resumiendo en dos horas y media todo el libro. Se
obvian muchísimos personajes y escenas, fusionándose las escenas de batalla épico-masiva en una única. Rohan no existe. Así que los personajes que aparecen son La Compañía del Anillo, Bilbo, Elrond, Arwen, Galadriel, Denethor, Fangorn y Gollum. Eso si, nutridos extras contínuamente llenan el escenario de comparsas de hobbits bailarines, orcos saltimbanquis, elfos trapecistas, ents zancudos, cortesanos de gondor coristas, etc. Es gracioso que los Espectros del Anillo se reduzcan a dos -los nueve no cabrían ni de coña. Y como lógica consecuencia, el argumento queda tan sumamente resumido que carece de todo interés, dejándose a la vista lo que en realidad son la mayoría de los musicales, meras excusas para presentar números de cante, baile y alboroto.
obvian muchísimos personajes y escenas, fusionándose las escenas de batalla épico-masiva en una única. Rohan no existe. Así que los personajes que aparecen son La Compañía del Anillo, Bilbo, Elrond, Arwen, Galadriel, Denethor, Fangorn y Gollum. Eso si, nutridos extras contínuamente llenan el escenario de comparsas de hobbits bailarines, orcos saltimbanquis, elfos trapecistas, ents zancudos, cortesanos de gondor coristas, etc. Es gracioso que los Espectros del Anillo se reduzcan a dos -los nueve no cabrían ni de coña. Y como lógica consecuencia, el argumento queda tan sumamente resumido que carece de todo interés, dejándose a la vista lo que en realidad son la mayoría de los musicales, meras excusas para presentar números de cante, baile y alboroto. La escenografía no trata de reproducir naturalísticamente el paisaje tolkieniano, -lo que
hubiera sido técnicamente imposible- sino simbólicamente, utilizando elementos móviles muy expresivos que situan perfectamente la escena. Lejos de parecer cutre, le otorga una visión minimalista que no deja de ser interesante. Para "agrandar" las posibilidades de espacio del escenario y ganar en movilidad, éste se articula en una serie de plataformas moviles con infinidad de posiciones. A menudo las plataformas van cambiando conforme los actores se desplazan, o incluso forman parte del número de baile, añadiendo un elemento de dificultad extra a las coreografías.
hubiera sido técnicamente imposible- sino simbólicamente, utilizando elementos móviles muy expresivos que situan perfectamente la escena. Lejos de parecer cutre, le otorga una visión minimalista que no deja de ser interesante. Para "agrandar" las posibilidades de espacio del escenario y ganar en movilidad, éste se articula en una serie de plataformas moviles con infinidad de posiciones. A menudo las plataformas van cambiando conforme los actores se desplazan, o incluso forman parte del número de baile, añadiendo un elemento de dificultad extra a las coreografías.El vestuario intenta alejarse de la estética clásica, aunque se pueden reconocer claras
influencias de las películas de Jackson, si bien se refuerza la inspiración del "country" británico en todo lo que tiene que ver con los hobbits o Bree. Hay algunos aciertos, como Arwen, que luce un elegantisimo vestido blanco con manto gris, super correcta. Que Aragorn o Légolas lleven la cara pintada, a lo picto-escoto, resulta interesante, pero también hay grandes meteduras de pata: Boromir es una extraña mezcla entre rohirrim y gondoriano -con rastas rubias y Galadriel parece una cupletera en traje de nochevieja.
influencias de las películas de Jackson, si bien se refuerza la inspiración del "country" británico en todo lo que tiene que ver con los hobbits o Bree. Hay algunos aciertos, como Arwen, que luce un elegantisimo vestido blanco con manto gris, super correcta. Que Aragorn o Légolas lleven la cara pintada, a lo picto-escoto, resulta interesante, pero también hay grandes meteduras de pata: Boromir es una extraña mezcla entre rohirrim y gondoriano -con rastas rubias y Galadriel parece una cupletera en traje de nochevieja.Lo más flojo, la interpretación. Por alguna razón, los hobbits hablaban con un fuertísimo acento irlandés, que les hacía dificil de entender -una lástima pues eran los que mejor interpretaban y cuyos diálogos tenían mas chispa. Lo triste llegó cuando fueron apareciendo los grandes personajes: Gandalf actuaba patéticamente, Elrond -con un acento escocés -o lo que fuera- de lo más cantoso y Legolas ceceando. A Boromir daban ganas de facilitarle la eutanasia porque se pasa todo el rato lloriqueando "Come to help my people". Las chochetes lo hacían bastante mejor, menos mal, porque solo hay dos, Arwen y Galadriel. Ambas interpretando los momentos líricos más intensos. Gollum se salva también de la quema, con una actuación espectacular, aunque recordando en demasía al cinematográfico.
baile, acompañados de una producción espectacular y cuidadísima, eran realmente apabullantes: juegos de plataformas móviles que permiten la simultaneidad de escenas o el engrandecer el reducido espacio del escenario, magníficos efectos de luz y sonido, perfecto control del escenario por parte de los actores, en su mayoría acróbatas. De hecho, los combates y batallas son sustituidos por números de baile acrobático, que se disfrutan enormemente porque es donde mas se nota la mano de Vartinna en la música, con sus cánticos y percusiones entre Dead Can Dance y Hedningarna.
También es notoria la integración de todo el teatro en el escenario. Muchos personajes se
desplazan por los pasillos y entre el público -servidor casi provoca un accidente cuando un hobbit decidió meterse por el pasillo transversal, donde nos encontrábamos, y yo estirando al máximo las piernas como estaba, tuve justo tiempo de retirarlas a su paso, pero vamos, que casi se estrompa contra el suelo. Igualmente los orcos, durante un entreacto, se dedicaron a asustar un poquito a las maris del público.
desplazan por los pasillos y entre el público -servidor casi provoca un accidente cuando un hobbit decidió meterse por el pasillo transversal, donde nos encontrábamos, y yo estirando al máximo las piernas como estaba, tuve justo tiempo de retirarlas a su paso, pero vamos, que casi se estrompa contra el suelo. Igualmente los orcos, durante un entreacto, se dedicaron a asustar un poquito a las maris del público.En resumen, una excelente producción, una partitura muy aceptable, un argumento inconsistente, unos actores bastante malos y, en definitiva, un mero motivo para presentar números apabullantes. Un espectáculo diferente dentro de la inacabable oferta de musicales.

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